El conocimiento propio es el inicio de la sabiduría


En una conversación:

-Es tan sabio! Me encanta. Sabe de todo. Historia, política, arte. Puedes hablar de cualquier cosa con él.

-Y de sí mismo, también sabe mucho? ¿Es “sabedor” de su propio ser?

-Supongo...

-Pregunto:

¿Vive en la tranquilidad?

¿Liberado de toda angustia?

¿Sin la perturbación del deseo?

¿Sin conflictos internos?

¿Sin pensamiento fragmentado?

¿Ausente de divagación, duda y contradicción?

¿Sin distracciones?

¿Sin enfrentamiento?

¿Sin la captura del hábito?

¿Sin prejuicios ni etiquetas?

¿Prisionero de la dualidad y los condicionamientos?

¿Absuelto del ego?

¿Exento de identificaciones?

¿Emancipado de los opuestos?

¿Familiarizado con su miedo?

¿Conocedor de sus impulsos?

¿Comprensivo e imparcial?

¿Con la conciencia despierta?


¿En el Amor?


Podría seguir...



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​© 2013 por Emma Barthe.