Soltando masa "aperceptiva"... es lo que nos impide avanzar.

En física, el término masa hace referencia a la cantidad de materia que compone un cuerpo y la apercepción, desde el punto de vista de la psicología, alude a la propiedad de la psique que nos permite tomar conciencia de lo que percibimos. La apercepción es la percepción de la percepción; Es la percepción ampliada de lo que se está percibiendo aunque no siempre coincida o esté de acuerdo con lo que en realidad es.

¿Y qué tiene de interesante asociar ambos términos?

Pues tiene de interesante, todo lo interesante -valga la redundancia- que pueda resultarnos la comprensión de nosotros mismos y de la realidad en la que nos desenvolvemos.


La masa aperceptiva la constituye toda la información que por relevante (desde la emoción) hemos ido incorporando a nuestra conciencia como recuerdos generados a partir de nuestras experiencias previas (residuos del pasado). La forman todas las asociaciones que hemos ido elaborando a lo largo de nuestra vida y nos han llevado a concluir, en forma de conceptos, como es el mundo que nos rodea o incluso como son las personas con las que nos relacionamos y sus intenciones con respecto a nosotros.


Cuanto mayor es la masa, más probabilidad existe de que nuestra apercepción de la realidad resulte equivocada, errónea o distorsionada. Todo aquello que se aleja de la masa, permanece oculto para nosotros y nos aparta de lo, verdaderamente, esencial.

La masa impide que lo percibido llegue a la conciencia de una manera clara y pura, libre de las influencias de la mente condicionada a lo que fue y, de alguna manera, sigue o seguirá siendo, a causa de ir metiendo lo nuevo, en el mismo saco de lo viejo, por una cuestión de inercia.


¡Cuantas cosas hacemos y seguimos haciendo por inercia!


Volviendo a la física, la inercia es, precisamente, la tendencia de los cuerpos a oponerse (resistencia) a cambios de su estado de movimiento Sabemos que a mayor masa, mayor inercia. Y a mayor masa, mayor dificultad para cambiar nuestro estado. Así caemos en los mismos hábitos (de pensamiento y obra) una y otra vez, incapaces de cambiar el rumbo o de que nos cueste arrancar hacia otra forma de ser o estar en el mundo. Lamentablemente, cuanto más tardemos en cambiar de sentido, insistiendo en mantenernos en la dirección opuesta a nuestro crecimiento, más difícil nos resultará el cambio.


-Me deje llevar…

-Actué por inercia…

-Voy tirando…

-Paso de todo….

-Nada me afecta…

-No pienso cambiar….

-Soy así...


Son ejemplos de inercia de pensamiento que, por "un más de lo mismo", se resisten al cambio.


¿Y a que se debe esa resistencia?


•A negarnos a conocer la urgencia y las razones de ese cambio. Y ello implica tener un claro conocimiento de uno mismo.

•A” creer” que no podemos hacerlo.

•Porque no nos da la gana.

No podemos percibir plenamente algo, sin apoyarnos en nuestras experiencias. Así funcionan los mecanismos internos de interpretación. Apercibimos la nueva experiencia (lo que veo, escucho, deduzco, concluyo, en el momento presente) como una repetición de la experiencia pasada. Acumulamos más y más datos en un "más de lo mismo". Como resultado de ello, hacemos que la masa sea cada vez más grande. Masa que acaba interfiriendo con cualquier propuesta de cambio personal que nos permita seguir avanzando y desarrollarnos como personas libres.


La apercepción nada tiene que ver con el mundo exterior, con aquello que apercibimos (persona, suceso, cosa) Se limita al conocimiento propio adquirido. Depende, entera y exclusivamente, del estado interior del que percibe. En cada una de nuestras apercepciones, el objeto percibido está completamente fuera de la ecuación de nuestra abultada y distorsionada apercepción.


Aligerar en masa, gracias al autoanálisis y el conocimiento de uno mismo, nos permite abrirnos a una realidad más consciente y equilibrada, acorde a nuestra potencialidad real y sin necesidad de distorsionar la realidad de lo que percibimos.


Conocernos a nosotros mismos nos permite guiar nuestra vida desde una posición de mayor confianza y seguridad. Con la satisfacción de poder reconocer nuestro verdadero potencial y ser capaces de expresarlo en todas las facetas de la vida.


Por supuesto, también existe una inercia positiva pero de esta, comentaremos en otro post....

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​© 2013 por Emma Barthe.