Vacío Existencial.


-Mi vida no tiene sentido- me comentaron en consulta hace unos días.

-¿Qué puedo hacer? -

La mayoría de las personas que se deciden por consultar a un psicólogo vienen interesadas por aprender o adquirir alguna fórmula, procedimiento, técnica o receta que les proporcione o permita alcanzar un estado anhelado o deseado. Todas ellas buscan o pretenden un cambio en sus vidas. Sin embargo y a pesar de la existencia de múltiples estrategias o metodologías para producir ese cambio -normalmente poco perdurable en el tiempo- no hay nada que pueda tener la eficacia y la continuidad -mantenida en el tiempo- como el conocimiento profundo de uno mismo. La verdadera liberación interior, el camino hacia la plenitud y el bienestar en este incierto y complejo viaje que llamamos vida -lleno de sorpresas, numerosos retos, algún que otro sobresalto y no pocas turbulencias- viene de la comprensión de uno mismo así como también de la comprensión de nuestra realidad existencial más allá de las aparentes formas que la vida nos muestra en su curiosa manifestación. Muchas de las "crisis existenciales" que experimentamos se tratan, en realidad, de "crisis esenciales", donde la persona se ha olvidado de ser.

Alejarse de la propia voz. No seguir los pasos de nuestro guía interior, es lo que nos distancia de la expresión genuina de nuestras potencialidades inherentes. Las respuestas que buscamos a nuestras inquietudes existenciales; las soluciones a nuestros conflictos, problemas o crisis personales e incluso crisis colectivas (familia, amigos, organización, sociedad) se encuentran en nuestro espacio interior. Dentro de cada uno de nosotros, habita lo verdaderamente esencial y único, nuestro ser auténtico.

La manera de mirarnos a nosotros mismos y percibir la realidad que nos rodea; nuestra forma de ser y estar en el mundo suele ser el resultado de múltiples condicionamientos que impiden la expresión genuina y auténtica de nuestro yo esencial. Y es precisamente ese distanciamiento con la verdadera esencia lo que produce nuestro malestar. Un malestar que acaba proyectándose en nuestro mundo exterior. Al fin y al cabo el mundo que nos rodea no es más que un reflejo de nuestro propio estado.

Cuanto más se aleja una persona de su potencial latente más posibilidad existe de malestar, insatisfacción o incluso manifestación patológica. No hay nada que aleje más a una persona de su verdadero desarrollo y realización personal que el estar alejado de si misma.

No son las pequeñas preguntas las que deben ser respondidas; esas preguntitas que pretenden dar respuesta a vacíos que tienen que ver más con el no “tener”, o con el me “falta” algo que con el verdadero "Ser". Otorgamos valor trascendental a asuntos que poco tienen que ver con las trascendencia y mucho con la banalidad -poder, triunfo, éxito, dinero, estatus, prestigio- Todas esas cosas que por banales, acaban arrastrándonos al vacío existencial y a una vida sin sentido. Son las grandes preguntas las que nos conducen a las grandes respuestas; a las respuestas completas; en realidad, a la única respuesta a la gran pregunta ¿Quién soy, yo?

No hay nada fuera de ti que pueda llenar tu vacío existencial y conducirte a esa plenitud que tanto deseas o anhelas.

Nos condicionan para sobrevivir, para diferenciarnos del otro, para preservar nuestros intereses egoístas. Los que heredamos de nuestros progenitores y los que legamos a nuestros descendientes. Vidas ajenas con propósitos ajenos. Un camino directo a la parálisis vital, el hastío y la depresión.

Cubrir las necesidades primarias de existencia – de sustento, de seguridad, de pertenencia, de afecto, de desarrollo intelectual, nos aporta bienestar físico y psicológico, un cierto bienestar existencial, pero el bienestar esencial, ese bienestar que nos lleva a sentirnos verdaderamente plenos y realizados como personas completas nace de la conexión con la verdad íntima que existe dentro de cada uno de nosotros.

Puedes llenarte de cosas materiales, de conocimiento, de compañía, de proyectos -todos ellos alivios momentáneos- pero ninguna de esas cosas llenarán tu gran vacío interior a menos que te llenes de ti y descubras tu valor intrínseco, tu valor esencial.

Si quieres un cambio en tu vida, recupera tu hogar, regresa a casa, a tu espacio interior. Es allí donde encontrarás los principios esenciales -verdad, bondad y belleza- nutrirán tu esencia y guiarán tu vida desde la pura conciencia de Ser, fluyendo con lo que Es.

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​© 2013 por Emma Barthe.